Siempre es interesante conocer y exponer al público cómo actúan en privado las organizaciones revisionistas a todos los niveles: nacional, regional y local, y en este caso la carta es sumamente interesante por ciertos detalles particulares sobre la forma de proceder de su antigua dirección. Como ya advertimos, por el propio carácter ecléctico de este tipo de organizaciones, el fraccionalismo y la escisión son fenómenos asegurados, nuestra crítica muestra al público su podredumbre interna y agudiza lo que ya es un hecho.
[Primera nota: Por supuesto, el «Equipo de Bitácora (M-L)» no se hace responsable de las opiniones vertidas por sus entrevistados ni por las cartas en cuestión, sino únicamente por sus propias palabras, que siempre estarán basadas en una crítica ideológica y nunca personal. A nosotros nos es indiferente la persona de Roberto Vaquero, pero no haremos prisioneros con el aspirante a político demagogo. Para tal fin, analizaremos los propios documentos de RC. Pero, como es normal, hay temas que no podemos abordar sin recurrir a quienes sí estuvieron presentes en los eventos que, aquellos que somos externos a la organización, no pudimos presenciar. Para suplir esta carencia, y tal y como hemos dicho anteriormente, nos valdremos de las cartas y testimonios de exmilitantes.]
[Segunda nota: Como varios de los temas que vamos a comentar ya fueron abordados en otros documentos, este documento contará con varios anexos para que el lector vaya directamente a los temas referidos y no interrumpir la fluidez de la entrevista.]
«Entrevistado: Antes de nada, quiero dejar plena constancia de que la aceptación de esta entrevista y la respuesta a ésta tienen un único fin: denunciar lo que yo considero son los aspectos más evidentes de la podredumbre ideológica de la dirección, que no la base, de la organización Reconstrucción Comunista (RC), que, en términos marxistas, refleja el revisionismo imperante de su cúpula política.
Equipo de Bitácora: No hemos dejado de ver públicamente las diversas deserciones y denuncias de ex militantes hacia lo que había sido su referencia. Pero lo primero que querríamos anotar, es que es todo un gusto poder contar con un nuevo testimonio de otro ex militante de RC, sobre todo teniendo en cuenta la presión a la que se os somete a quienes deciden abandonar dicha organización. ¿Podrías contarnos brevemente cuales fueron las razones para empezar a militar allí?
Entrevistado: A los 19 años estuve militando seis meses en la UJCE –juventudes del Partido Comunista de España (PCE)–, pasando con aquella nefasta experiencia que chirriaba con lo que leía en Lenin, Stalin, etc. Había oído hablar algo sobre RC, y pese a que me habían llegado algunas cosas negativas sobre la organización, lo tomé como habladurías. Los vi en algunas manifestaciones y me pareció una organización seria que cumplía, al menos aparentemente, con lo que yo estaba comprendiendo que debía ser una organización comunista: disciplina, seriedad, belicosidad. Cuando hablo de la aparente seriedad de la organización en comparación con otras organizaciones, me refiero por ejemplo –entre otras cosas– al hecho de ver un bloque del PCE o sus juventudes en alguna manifestación y contemplar el espectáculo de ver gente con la bandera de la hoz y el martillo bailando, bebiendo alcohol, fumando y riendo como si una reivindicación fuera una juerga, y, por el contrario, ver en RC una puesta en escena que transmite la formalidad que la situación exige. Una formalidad que se va al garete cuando conoces la funcionalidad interna de la organización, la que realmente se lleva a cabo de puertas hacia dentro.
Equipo de Bitácora (M-L): ¿Cuáles fueron entonces las razones de tu salida?
Entrevistado: La lectura, hará año y medio, del documento de Bitácora (M-L) llamado: «Antología sobre Reconstrucción Comunista y su podredumbre oportunista» de 2017, sumado a la casi inmediata corroboración de muchos de los juicios-críticas que en la antología se exponen, entre los que se incluyen por supuesto el tema del plagio. Es gracioso que RC pese a haber calumniado a Bitácora o ningunearlos, recurren sistemáticamente al hurto descarado de vuestros trabajos teóricos para suplir el «estudio», vamos, al menos cuando no encuentran un refrito de tal o cual tema político en internet [1].
Desde entonces yo tendría una vertiginosa caída moral de la que tuvieron constancia los responsables políticos y significó un deterioro para mi actividad. La ambivalencia entre ser un estorbo y empujar hacia adelante a pesar de las convicciones mermadas se agudizó tras las últimas salidas de miembros –dejando críticas importantes– a principios de 2019, por lo que finalmente mis camaradas de Llíria y yo abandonamos definitivamente la organización.
Añado que, como se prohibieron recoger críticas por escrito, así suelen negar que haya críticas de la gente que se marcha. Incluso han llegado a negar que se hayan marchado, si la cosa se pone fea –básicamente que se haga pública la salida de militantes– alegan que «han sido expulsados». Demencial.
Cabe decir que al momento de leer la antología contacté con mi responsable para pedirle explicaciones, a partir de ahora llamémosle don «F». Él me respondió que «Ya quedaríamos, que todo lo que pone ahí es falso o hay un 1% de verdad». Evidentemente nunca dio la cara, algo muy propio de él, en lugar de eso me envió a un camarada que al terminar de conversar constató que yo no sólo no estaba convencido, sino que también estaba totalmente desmoralizado.


